Acerca de ir contracorriente

El miedo a la libertad - Erich Fromm

El miedo a la libertad - Erich Fromm

Una de las reflexiones más interesantes que me han surgido después de haber escrito y leído los comentarios a mi último post discutiendo algunos argumentos que se usan contra la Ley Sinde es el tema de la poca tolerancia que hay en general hacia las ideas contracorriente.

La opinión mayoritaria de la gente tiene una resistencia muy poderosa con el simple peso de ser repetida (y asentida y compartida) por aquellos que tienes cerca. Sucede algo así como la estandarización del individuo que comenta Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad. Tener criterio propio es algo raro, porque requiere, a parte de cierta protección frente a la desaprobación de los demás, de un esfuerzo extra de información y formación de una opinión. El camino más sencillo es seguir la máxima de que si todo el mundo opina de una manera será que tiene razón… ¿o no?

No digo que a mí no me pase, todos nos dejamos arrastrar por la información que tenemos más a mano y nos cuesta hacernos una mejor idea de las cosas simplemente por falta de tiempo. Simplemente que no creo que sea algo sano a la hora de discutir asuntos públicos que nos afectan a todos. Y que quizá debiéramos tratar de acercarnos con menos prejuicios a estas ideas e informarnos un poco más sobre ello y menos sobre si estilo del Barça es holandés.

Yo soy Tyler Durden

Cartel de El club de la lucha

Cartel de El club de la lucha

Recuerdo que cuando salió en los cines la película El club de la lucha no fui a verla. Y seguramente la causa está en que en el cartel que vi aparecía Brad Pitt sujetando una pastilla de jabón y mi cerebro me hizo una mala pasada leyendo El club de la ducha. Con ese título tan sugerente tuvo que pasar algún tiempo hasta que solucioné mi confusión y por fin la vi. Se convirtió de inmediato en una de mis películas preferidas.

Ahora no voy a entrar en la filosofía del personaje interpretado por Brad Pitt, Tyler Durden, acerca de lo poco especiales que somos y que no somos lo que vestimos. Pero sí en la idea de que una persona como Jack, el personaje interpretado por Edward Norton, que es un tipo aburrido y con poca iniciativa, pueda llevar dentro de sí a alguien como Tyler DurdenTyler, una persona con gran carisma y con el impulso necesario para llegar hasta donde se proponga.

Yo creo que todos somos un poco como Jack, llevamos dentro a un Tyler Durden que podemos potenciar para superarnos y conseguir nuestras metas. Es tan sólo cuestión de proponérselo e ir evolucionando.

Las burbujas financieras

Burbuja financieraUn gran amigo me recomendó un artículo que habla de un estudio acerca de las burbujas financieras. Resulta que unos investigadores en Holanda han estado experimentando con una simulación del mercado financiero. Y lo que han encontrado es que existe una tendencia clara hacia la formación de burbujas. Incluso en situaciones de certidumbre y cuando se ha repetido la simulación varias veces, especialmente si hay más dinero en el mercado.

Podéis leer el artículo aquí: Pop Psychology – Virginia Postrel en TheAtlantic.com.

Este tipo de investigaciones ayudan a entender el comportamiento humano y, en cierto modo, a intentar actuar en consecuencia. Aunque también se concluye de las investigaciones que poco se puede hacer para evitar las burbujas. Lo más a lo que se puede llegar es a suavizarlas, anticipando que el exceso de cash en el mercado puede ser un detonante de una gran burbuja y su consecuente crash.

La importancia de los valores en los socios emprendedores

Schwartz values circle

Schwartz values circle

Es curioso que Julio Alonso hable del libro que más me gusta sobre emprendedores, El libro negro del emprendedor. El episodio dedicado a los socios es de mis favoritos porque resulta bastante revelador. Es simplemente genial la idea detrás de “leche, cacao, avellanas y azúcar… no-ci-lla”.

Los socios deben ser realmente complementarios y, entre otras cosas es vital que compartan los mismos valores.

Precisamente, el viernes estuve escuchando en la Universidad Autónoma de Madrid a Shalom Schwartz, una de las mayores autoridades mundiales en el estudio psicológico de los valores.
Según él, los valores son creencias acerca de lo deseable y funcionan como criterio de juicio en la toma de decisiones.

En este diagrama se puede ver el círculo de valores de Schwartz, en el que están dispuestos según afinidad. Los que están en lados opuestos del círculo son aquellos valores que difícilmente pueden ser satisfechos a la vez en muchas decisiones, por lo que la mayor parte de la gente suele situarse más en un lado que en el otro.

Los conflictos de valores se dan en aquellas decisiones en las que se confrontan dos valores opuestos. Por ejemplo, si te ofrecen una oportunidad de trabajo en otra ciudad y estás casado y con hijos, la decisión plantea un dilema entre el valor de la auto-dirección con los de la seguridad y la conformidad de la familia.

En el caso de los emprendedores, se pueden plantear decisiones de este tipo bastante a menudo, por lo que los socios deben tener en la medida de lo posible esquemas de valores similares.

No podemos evitar que haya viento, pero podemos hacer molinos

Toda época de crisis es un tiempo de reflexión. Dejamos de estar preocupados por dónde nos vamos a ir de vacaciones para replantearnos nuestros esquemas de las cosas.

En momentos en los que los mayores defensores del capitalismo nacionalizan bancos o en los que todos miramos hacia nuestras columnas para ver si son firmes, es cuando podemos aprender lecciones que ya deberíamos saber. Porque quizá es verdad que sólo se aprende de los errores.

Para mí, esta crisis era necesaria. El crecimiento basado en especulación de los últimos años no era positivo para la economía. Las ganancias deben estar basadas en aumentos productivos y no en aire.

Lo triste es que el futuro volverá a traer más crisis provocadas por exceso de especulación. Es más fuerte la tentación del cortoplacismo y la ganancia egoista que la construcción económica con beneficio social. Así somos.