
Campana de la adopción de un producto
Twitter salió a la luz en julio de 2006, mi primer tuiteo fue en mayo de 2007,cuando todavía era desconocido para la mayoría y no tenía mucho sentido su uso. Ser early adopter supone que no puedes resistirte al impulso de probar las últimas novedades, aunque todavía no sean ni siquiera útiles. Supone comprar más caro un cacharro que todavía es casi un prototipo. Tengo un iphone classic que no tiene 3G ni graba video ni la mitad de cosas que el 3GS (a mi parecer, la primera versión completa del iphone). También tengo un ereader desde hace casi dos años, cuando casi nadie sabía qué era eso.
El problema, a parte de lo mencionado antes, es que tienes una percepción de los productos muy sesgada. Cuando descubres un nuevo servicio o un nuevo aparato, crees que todo el mundo va a ir corriendo a la semana siguiente a comprarlo. Pero el público general tarda mucho más en enterarse de que eso existe y luego más tiempo aún en decidirse a usarlo. No tienen ese impulso, no lo necesitan, tienen rechazo al cambio y seguramente no se lancen hasta que no hayan visto a más gente a su alrededor que ya lo haya probado.
A la hora de calcular el time-to-market de un producto, no hay que tener en cuenta la opinión de early adopters, hay que preguntar a los que no lo son, a los consumidores corrientes, si lo encuentran atractivo, si lo usarían, si gastarían su dinero en eso. Creer que tu público piensa y siente como tú es un error muy común en los emprendedores.
La prestigiosa revista Technology Review, editada por el MIT, ya tiene una versión en español. De momento sólo en su versión online, pero más que suficiente para que podamos estar al día de las novedades tecnológicas que vienen, explicadas de la mano de los que más saben de esto.
Tyler, una persona con gran carisma y con el impulso necesario para llegar hasta donde se proponga.
Parece que por fin consigo avanzar con algunas de las ideas que llevo tiempo desarrollando. El parto está siendo largo, pero creo que es mucho mejor así, porque según pasan las semanas la idea se va moldeando y mejorando, o incluso cambiando de enfoque totalmente. Si la idea te sigue pareciendo igual de buena después de que se te haya pasado la emoción inicial de haberla tenido, entonces es que vale.
Emprendedor desde el año 2003, estudié 






