El iPad permite leer libros, pero no es un ereader

La pantalla multitáctil del iPad

La pantalla multitáctil del iPad

Hoy toca hablar de lo mismo que todo el mundo, el iPad de Apple presentado ayer. Dejando a un lado que el producto está en su primera versión y que irá mejorando en los próximos meses, hay que aclarar qué es y qué no es. El iPad es un ordenador portátil de tamaño reducido con pantalla multitáctil. Hasta ahí, teniendo en cuenta lo bien que hace Apple sus productos, el iPad es un atractivo sustituto de los netbooks.

Pero es que el iPad también incluye una aplicación para leer libros, iBooks, que tiene una tienda online muy similar a la de iTunes. Esto convierte también al aparato en un posible sustituto del Kindle y demás dispositivos que sólo sirven para leer, porque permite hacer muchas más cosas, con una experiencia de usuario superior. Sin embargo, tiene una pega, la pantalla retroiluminada. Es verdad que Stanza, la aplicación de ebooks para iPhone más usada, tiene un notable éxito y que incluso yo mismo leo de vez en cuando en ella (o en Aldiko, su homólogo en Android). Pero para leerme Crimen y castigo de Dostoievski pues como que no, porque no quiero perder mis ojos antes de cumplir 50 años.

Aunque estoy convencido de que durante este 2010 van a ir apareciendo nuevos dispositivos basados en pantallas LCD con modo reflexivo de luz (Mirasol, Liquavista, PixelQi….) que van a revolucionar de verdad la forma en que leemos e interactuamos con los textos. Sea como sea, buenas noticias el aparato de Apple. Como ya pasó con el iPhone, va a hacer que los fabricantes se pongan las pilas y traten de competir con él. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que veamos un aparato similar con Android?

Ref: New displays for e-readers Read all about it – The Economist

Organizarse y seguir un método

Mi escritorio del Mac

Mi escritorio del Mac

Sacar el máximo provecho a nuestro tiempo y conseguir cumplir con los plazos que nos fijamos para hacer las cosas es vital y es algo que requiere un aprendizaje continuo. Conseguir estar concentrado en tus momentos de trabajo y relajado en los ratos de ocio no es tan fácil teniendo multitud de distracciones al alcance de tu ratón. Yo trato de ayudarme todo lo que puedo, e incluso tengo el escritorio como veis en la imagen.

Cada uno tenemos nuestros trucos y métodos que nos ayudan a alcanzar nuestros objetivos de productividad sin estrés. Y además sabemos que para conseguirlo hace falta motivación y constancia. Repetir una y otra vez ciertos hábitos hace que prácticamente los automaticemos, suponiendo al final menos esfuerzo.

Aún así, la batalla por la productividad personal debe ser continua, siempre tenemos mucho margen de mejora que podemos aprovechar para ser más eficaces, más creativos, más libres.

Os recomiendo seguir a uno de los mejores comunicadores en este tema, Berto Pena, desde su famoso blog ThinkWasabi.com, o de forma sistemática a través de su libro, Gestiona mejor tu vida, que es bueno de verdad.

Para quien tenga la suerte de poder asistir, acabo de enterarme de que el día 11 de febrero dará una charla en el Vivero de Empresas de San Blas, con inscripción gratuita para quien quiera gracias a AJE. Aquí tienes la información para inscribirte: Tardes de Ensayo con Alberto Pena (o llamando al 91 743 23 53 – mlopez@ajemad.es )

El problema de ser early adopter

Campana de la adopción de un producto

Campana de la adopción de un producto

Twitter salió a la luz en julio de 2006, mi primer tuiteo fue en mayo de 2007,cuando todavía era desconocido para la mayoría y no tenía mucho sentido su uso. Ser early adopter supone que no puedes resistirte al impulso de probar las últimas novedades, aunque todavía no sean ni siquiera útiles. Supone comprar más caro un cacharro que todavía es casi un prototipo. Tengo un iphone classic que no tiene 3G ni graba video ni la mitad de cosas que el 3GS (a mi parecer, la primera versión completa del iphone). También tengo un ereader desde hace casi dos años, cuando casi nadie sabía qué era eso.

El problema, a parte de lo mencionado antes, es que tienes una percepción de los productos muy sesgada. Cuando descubres un nuevo servicio o un nuevo aparato, crees que todo el mundo va a ir corriendo a la semana siguiente a comprarlo. Pero el público general tarda mucho más en enterarse de que eso existe y luego más tiempo aún en decidirse a usarlo. No tienen ese impulso, no lo necesitan, tienen rechazo al cambio y seguramente no se lancen hasta que no hayan visto a más gente a su alrededor que ya lo haya probado.

A la hora de calcular el time-to-market de un producto, no hay que tener en cuenta la opinión de early adopters, hay que preguntar a los que no lo son, a los consumidores corrientes, si lo encuentran atractivo, si lo usarían, si gastarían su dinero en eso. Creer que tu público piensa y siente como tú es un error muy común en los emprendedores.