Ya no uso Firefox, ahora me va más Safari

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Firefox 4 en Mac

Es gracioso el tema de las tecnologías de la información y la facilidad con la que los usuarios (o al menos algunos) cambian de móvil, de ordenador, de sistema operativo, de navegador… Seguramente mi ejemplo no se puede extrapolar, ya que tengo un gusto especial por probar todo lo que incorpore novedades interesantes y tratar de tener siempre la tecnología que mejor se adapte a mi vida.

Para ilustrar esta idea me gusta poner el ejemplo de Google, que no fue el primer buscador que se inventó, sino que llegó después y lo hacía mejor. Y si todavía no se le puede discutir el reinado a Google es porque todavía no ha aparecido un buscador que aporte realmente algo diferente y útil. Pero tengo la intuición de que si apareciera un buscador que ofreciera una mejor experiencia al usuario, muchos empezarían a usarlo sin mayor trauma.

En el tema de los navegadores de internet, Internet Explorer tiene la ventaja de venir instalado en el sistema operativo más popular, pero a pesar de eso existen alternativas que le han comido mucho terreno, como es el caso paradigmático de Firefox. Pero qué sucede si aparece un navegador que ofrece una experiencia mejor que la de Firefox, ¿nos cambiaríamos? Yo me he sorprendido a mí mismo usando Safari 4 (en Mac) desde que salió en Beta y, ahora que es estable, ni me planteo abrir Firefox. Tan sólo lo abro cuando quiero tener dos sesiones de Gmail distintas abiertas, cuando alguna web es manifiestamente incompatible con Safari, o casos similares. Safari en este momento me da mucho mejor servicio, carga más rápido, es más cómodo y más agradable.

La fidelidad tecnológica es bastante débil para muchos usuarios. El iPhone puede ser el mejor cacharro para llevar en el bolsillo, pero si aparece un móvil con Android que aporta alguna cosa más interesante, no tengo problema en traicionar a mi querida Apple. Sólo es querida mientras haga las cosas mejor, si no, al cajón de los trastos viejos.

El pirateo de contenidos no es lo importante

locked bookQue los usuarios descarguen de manera ilegal contenidos no es relevante. Lo único relevante es que los usuarios compren o no contenidos. Si los consumidores se gastan en media, pongamos por ejemplo, 30 euros al mes en comprar libros, eso es seguramente suficiente para mantener al sector editorial, independientemente de que la cantidad de descargas de contenido de manera ilícita (y sin retribución a los propietarios de los derechos) se produzca como fenómeno.

Es verdad que la gente puede dejar de comprar y optar en su lugar por descargar gratuitamente, pero creo que eso tiene más que ver con la oferta de contenidos que con la demanda. Cuando la música digital se fue haciendo una realidad en nuestro país, la ausencia de contenidos en formato mp3 de manera legal y sin complicaciones hizo que el público tuviera que recurrir a napster, edonkeys, emules y compañía. Yo no recuerdo que se descargara con una afán de conseguir las cosas sin pagar, simplemente no había otra opción. Y cuando ya los usuarios se han acostumbrado a una manera de conseguir contenidos, recuperar el mercado es complicado.

Cuando escucho en las charlas de la Feria del Libro sobre libros digitales hablar sobre DRM como condición sine qua non de la publicación por parte de las editoriales de sus títulos en formato electrónico, me pregunto si no es otro error añadido del que también se puede aprender de la industria musical. Un lector de libros digitales tendrá dos opciones: pagar en torno a 10 euros por un libro electrónico que no puede usar nada más que autorizando con su usuario y contraseña cada vez que lo quiera transferir a su dispositivo (en el caso de que exista el título que busca), o no pagar nada por un contenido que no le pone esa limitación. Los motivos que pueden llevar a pagar en el primer caso se ven ensombrecidos por la comparación.

Uno debería esperar un producto de más calidad, un producto mejor y con más ventajas, de aquel por el que está dispuesto a pagar. Pero el DRM es un incentivador del pirateo, más que una solución al mismo. Los que tienen grandes ganancias vendiendo música digital (Apple y su iTunes, Amazon) ya lo saben, y por eso venden sin DRM y les va la mar de bien.

No es mi intención ser polémico porque sí, sino exponer ideas en este momento de debate. Creo que el sector editorial tiene una oportunidad de oro para hacer las cosas bien e incluso salir fortalecido de la llegada de los libros electrónicos. Pero los pasos hacia atrás pueden perjudicar la evolución natural del mercado.