Una de las reflexiones más interesantes que me han surgido después de haber escrito y leído los comentarios a mi último post discutiendo algunos argumentos que se usan contra la Ley Sinde es el tema de la poca tolerancia que hay en general hacia las ideas contracorriente.
La opinión mayoritaria de la gente tiene una resistencia muy poderosa con el simple peso de ser repetida (y asentida y compartida) por aquellos que tienes cerca. Sucede algo así como la estandarización del individuo que comenta Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad. Tener criterio propio es algo raro, porque requiere, a parte de cierta protección frente a la desaprobación de los demás, de un esfuerzo extra de información y formación de una opinión. El camino más sencillo es seguir la máxima de que si todo el mundo opina de una manera será que tiene razón… ¿o no?
No digo que a mí no me pase, todos nos dejamos arrastrar por la información que tenemos más a mano y nos cuesta hacernos una mejor idea de las cosas simplemente por falta de tiempo. Simplemente que no creo que sea algo sano a la hora de discutir asuntos públicos que nos afectan a todos. Y que quizá debiéramos tratar de acercarnos con menos prejuicios a estas ideas e informarnos un poco más sobre ello y menos sobre si estilo del Barça es holandés.


Tyler, una persona con gran carisma y con el impulso necesario para llegar hasta donde se proponga.
Un gran amigo me recomendó un artículo que habla de un estudio acerca de las burbujas financieras. Resulta que unos investigadores en Holanda han estado experimentando con una simulación del mercado financiero. Y lo que han encontrado es que existe una tendencia clara hacia la formación de burbujas. Incluso en situaciones de certidumbre y cuando se ha repetido la simulación varias veces, especialmente si hay más dinero en el mercado.
Emprendedor desde el año 2003, soy licenciado en 





